Camino a Santiago y al CNP Málaga

“Camina como un viejo y llegarás como un joven”

Este refrán es uno de los muchos consejos que me dieron al empezar el camino de Santiago. Pero claro, me pongo gallito y me lo paso por el forro, y el primer día después de llevar veintipico kilómetros, a uno de mis colegas se le ocurre la brillante idea de decir“No hay huevos a hacernos estos últimos 5 kilómetros corriendo…” Huevos hay. Lo que faltaron fueron tobillos. Pinchacitos al llegar, dolor al acostarme y al despertarme me estaba acordando de los huevos. Lo que yo pensaba que era periostitis era algo más, y por ir de listo me pase los cinco días restantes bien jodido. Tanto, que la última cuesta de llegada a la ciudad del Apóstol la tuve que bajar de espaldas. Parecía Chiquito de la Calzada…

El segundo día al despertar, en seguida me vino a la cabeza el paralelismo con mi forma de jugar torneos. Me creo que soy buenísimo, voy de sobrao, aprieto más de la cuenta, me dan un hostiazo y me paso el resto del torneo remando… En serio, el Camino de Santiago es EV+ Lecciones de vida extrapolables al poker 100% y además gratis.

Acierto: Empezar el camino descansado. Iba a ir en Autobús y finalmente fui en coche cama, que unido a mi pastillita para dormir, me proporcionó un descanso perfecto para afrontar la primera etapa.

Error: Confiarme. Sentirme con fuerzas para tirar más. No hacer caso al refranero español y hacer el idiota, llevándome conmigo la lesión hasta el último día (Que coño, ahora mientras escribo tengo el tobillo como el gemelo de Roberto Carlos)

Acierto: Salir de casa. Apagar el móvil y meterlo en un cajón y pasarme 6 días disfrutando de lo que me ofrecía el camino. Ir ligero de equipaje. 5 calzoncillos/calcetines/camisetas, medicinas, cepillo de dientes y un pequeño diario. Punto. Lo justo para disfrutar plenamente el camino.

El camino pone a todo el mundo en su sitio. Antes o después. Hay que aprovechar las rachas en las que el cuerpo responde bien para avanzar todo lo posible, porque irás a paso de tortuga cuando empiecen los dolores. Igualito que las rachas de suerte.

Es curioso… A mucha gente le resulta más fácil y menos dolorosas las cuestas arriba que las que son para abajo. A mi el primero. Sé muy bien que funciono mejor con pocas fichas cuando toca remontar, que cuando estoy forrado en modo atizador. Tengo que mirarme eso…

Se aprende de todo el mundo en el camino. Hasta el más débil, hasta el abuelete mas cascao, puede darte una lección. No hay que menospreciar nunca a nadie en la mesa. A nadie. El más pescao te puede dejar en la calle a las primeras de cambio.

Los principios de etapa son difíciles, hay que esperar unas horas a que el cuerpo se adapte, a coger un ritmo constante. Acabar antes de tiempo no tiene sentido. El objetivo no es la meta, sino el camino. No hay que tener prisa por llegar. Hay que tomar las decisiones correctas en los momentos correctos. Aguantar, aguantar, aguantar… Esperar el momento. Sólo eso. Así parece fácil. A ver si me aplico en el CNP de Málaga y sigo las flechas amarillas que me lleven a la mesa final.

Anuncios

Un comentario en “Camino a Santiago y al CNP Málaga

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s