Surf & Poker

Antes de nada, un “¡Bravo!” con aplauso incluido y palmadita en la espalda para Juan Maceiras “Locoboy”. Pedazo de crack. Como me gusta que la gente que merece la pena y que se le critica calle bocas. Y además con una familia con ese nivel de poker. ¡Un Maceiras Poker Camp ya!. O un reto de familias. Los Rojas lanzan el guante. ¡A ver si se atreven! Les advierto que somos muy, muy duros :p

Yo tuve la suerte de compartir mesa final con Juanillo en paralelo de Sevilla y me lo pase bomba. No hay duda de que es un auténtico gambler y de que eso se le jode a muchos. Pues nada, que se lo reprochen y que se la resbale. Pasa algo parecido con Leo Margets, a la que parece sigue una banda de Oswalds apuntándola con los rifles de francotirador, esperando a que haga la más mínima cagada para decir “¡Veis! ¡Veis! Ha llegado ahí por suerte”. Como decían en la famosa serie: “La fama cuesta.” Y no sólo conseguirla, sino mantenerla sin caer en el abismo de la depresión. Os podría hablar de muchos actores y actrices que no han podido con la presión que se les imponía desde fuera y que han acabado dedicándose a menesteres menos estresantes. A mi no me gustaría que esto pasase con estos dos jugadores (y con otros más), así que no toquemos mucho los huevos, que han llegado ahí por méritos propios. Alegrémonos por ellos y aprendamos un poco que a muchos, falta nos hace.

Después del fracaso, bueno, fracasillo… 😉 del paralelo del EPT, unos colegas y yo hemos alquilado una autocaravana y nos hemos ido al norte a surfear. Menudo planaco. Recomendable 100%. Lo que me he reído y lo bien que me lo he pasado y me ha sentado, pocas veces ocurre, y además, por dos duros (comparado con la pasta que nos dejamos por ahí en los torneos). Reitero mi consejo de que mientras hayan planes tan acojonantes como éste, con familiares o amigos, los antepongáis al poker, siempre que no seáis profesionales del naipe. (Incluso así… ¡Esto sienta de vicio!).

Pues bueno, después de un viaje en el que nos cayó más o menos la misma agua que en el diluvio universal, llegamos a Sopelana a disfrutar desde por la mañana temprano de sol y olas. Menudo paraje y menuda suerte con el tiempo.

Y ahora vamos con otro paralelismo más. Poker y olas.

¿En que se parecen el surf y el poker?. Pues como suele pasar con el poker, se puede comparar en casi todo.

Se tarda un día en aprender a subirse a una tabla y toda una vida en perfeccionar la técnica surfera. Entrenando, nadando, surfeando…

Una vez que se está en el agua, esperar la ola correcta es esencial. Si cogemos demasiadas olas acabaremos desfondados al poco rato, en cambio, si seleccionamos las cabalgadas correctas, nos iremos con una sensación de plenitud inigualable.
La primera reacción de un surfero novato, es coger todas las olas y espumas posibles, sin pensar en ningún momento en que puede acabar en el fracaso más absoluto, al no tener fuerzas siquiera para levantarse cuando venga la ola correcta.
Justo igual que el jugador novato que juega todas las manos y paga hasta el river cualquier apuesta. Cuando se quiere dar cuenta, está mas seco que la mojama.
Superada esta ansia de jugar todas las manos, el buen jugador analiza las manos y busca los spots correctos para jugar, gracias a una valiosísima arma como es la paciencia.
Esa paciencia, se adquiere en el mar cuando pasamos la linea de la rompiente y podemos sentarnos en nuestra tabla a esperar la ola perfecta. Una vez en ese punto, viene lo más difícil. Hay que dominar varios factores como son. El tamaño de la ola, el momento y la dirección que va a seguir ésta al romper, y tener la tabla correcta para cada cabalgada. O lo que es lo mismo, dominar la combinación de los tres elementos esenciales del poker. El stack, la posición y las cartas.
Y es entonces cuando nos posicionamos, remamos con todas nuestras fuerzas, y esperamos que no pase nada extraño para poder disfrutar de nuestro pequeño viaje. Sólo un pequeño desliz puede llevarnos al abismo de las profundidades. Tan sólo con empujar la tabla un segundo antes de lo debido, puede acabar con nuestro cuerpo dentro de la lavadora del mar. Un mal raise, un fold indebido, un allin fuera de lugar, puede dejarnos sin fichas a las primeras de cambio.
Pero cuando se alinean los astros y todo sale a pedir de boca… Menuda sensación de placer, adrenalina, libertad, fuerza y euforia se sienten al surfear una ola perfecta durante medio minuto. Casi lo mismo que jugar una mano de la manera correcta y que con nuts en el river te metan la caja de farol, porque no le ha salido su 2 outer a nuestro compañero el villano iluminado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s