Vamos a contar verdades

Estoy sentado delante de mi ordenador y he empezado tres veces a escribir un artículo para una revista de poker en la que igual me publican. No he podido seguir adelante.
He empezado intentando hablar de las múltiples semejanzas que tiene el poker con el día a día, he intentado plasmar lo mucho que me ha servido para superar las pruebas físicas de mi oposición, como he corrido en algunas pruebas con la misma mentalidad con la que se juega un satélite clasificatorio, sin necesidad de ser el número uno y siendo consciente de la importancia de simplemente llegar, he intentado seguir con estos temas, pero hoy, ni puedo, ni quiero hablar de lo positivo del poker. Quiero ser sincero conmigo. Me siento como Jerry Maguire escribiendo el memorandum “The things we think and do not say”.
El poker es una droga. Sí. Así, tal cual. Una droga socialmente “aceptada”.
Hasta hace poco, ya sabéis que jugar al poker era una actividad que no estaba lo que digamos muy bien vista, ya que llevaba consigo regueros de ruina y debacles familiares. Que os pensáis, ¿que ahora no es así?
Ahora que hay muchas más separaciones que antes, que las parejas se divorcian en menos de lo que canta un gallo, las que son causadas por la adicción al poker quedan inteligentemente camufladas entre esa estadística de más del 50% de divorcios en España.
Que más da un arruinado o un endeudado más en un país en el que tenemos una tasa del paro del copón y en el que los bancos se han convertido en inmobiliarias de barrio que venden vidas de familias enteras a precio de coste.
Al final hemos vendido la burra de puta madre. La gente se lo ha creído. El poker es un deporte mental en el que te puedes forrar. Ahora que lo escribo me estoy dando cuenta de que es verdad. En serio. Repito. “El poker es un deporte mental en el que te puedes forrar”. Y añado, ”… y en el que hay muchas más posibilidades de que te arruines familiar y económicamente”.
Estamos en un país lleno de adictos al tabaco y al alcohol. Está tan socialmente aceptado fumar como carreteros (cada vez menos, gracias a Dios) y tomarse unas cañitas, que no nos parece para nada un problema.
Mi tío murió hace unos años por un cáncer ocasionado por el tabaco y el alcohol. Tal cual.
Si miráis el tanto por ciento de enfermos que ingresan en los hospitales por causas relacionadas directamente con el tabaco y con el alcohol os echaríais las manos a la cabeza. Yo he sido fumador hasta hace seis meses. Lo dejé el último día del SPT de Valencia y es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Era increíblemente nocivo para mi salud, y no he sido consciente hasta que lo he dejado.
Intento analizar si sería igual de ventajoso para mi dejar mis cañitas y mi poker y creo (igual deliro) que no tengo el mismo grado de adicción y que no es excesivamente perjudicial para mi vida.

Leo en un estudio lo siguiente:

“El consuno de alcohol se encuentra generalizado en nuestra sociedad mediante el uso de bebidas que lo contienen.
Podemos distinguir en este consumo distintos niveles :
-Uso: Empleo moderado.
-Abuso: Consumo reiterado.
-Adicción: Dependencia de la bebida, necesidad de ingerir cada vez mayores cantidades.”

Mi dependencia a la bebida radica básicamente en tomarme unas cañas cuando salgo con mis amigos y alguna en casita. Llevo bebiendo así más de quince años y el consumo no ha aumentado, de hecho, ha disminuido en el tema de las copas los fines de semana, por lo que creo que puedo decir que no tengo adicción a la bebida después de tanto tiempo.
Por desgracia no puedo a decir lo mismo del poker.
Empecé a jugar online hará unos cuatro años. Dinero ficticio. De primeras no me creía nada de nada de esto del poker online. Me parecía demasiado fácil ser timado, así que lo utilizaba para pasar el rato y como entrenamiento para hacerme con el texas holdem, ya que yo jugaba por aquel entonces al cerrado, al chirivito y a otras variantes, pero no al holdem.
Gané algún que otro freeroll y mordí el anzuelo como buen pescaito que soy, con el primer regalo de dinero que me dio pokerstars. Ese fue el primer paso. Hoy lo veo claro cuando algunos compañeros me piden que les transfiera a su cuenta de pokerstars dos míseros dólares para jugar con un poquito de aliciente, porque después de haberlo probado se dan cuenta de que jugar con dinero ficticio es un coñazo. No paro de advertirles para descansar con la conciencia tranquila. Señores, esto no es un juego, nunca mejor dicho.
Segundo paso. Después de ganar algún micro torneito, y de ver que sí, que puedes ganar dinero y sacarlo cuando quieras, que es real, que no esta “trucao” o “rigged”, como dicen ahora, decidí hacer mi primer ingreso de veinte dólares. Pensé en diez, pero como daban el 100% de lo que ingresabas…
Tardé en gastarlos… creo que no pasaron ni cinco minutos.
Le dedique tiempo al estudio y jugué con la calma necesaria. Ingresaba de poquito en poquito, y de vez en cuando, y con suerte, me duraba un mes o dos.
Y así seguí mucho tiempo. Subía el buy in de los torneos online a la par que lo hacía con los torneos vivo. Sólo que los resultados eran mucho peores online, exceptuando el Spanish Poker Open, que echando números me he gastado ya casi lo mismo que gané, por cierto…
Gracias a Dios todavía no he tenido un momento de esos de tirar el ordenador por la ventana (de querer hacerlo si, pero no de lanzarlo), ni de verme sin un puto duro y pedir dinero para jugar, ni cosas por el estilo. Pero viendo lo que veo casi a diario, me ha dado por asustarme un poco.
Repito la definición de antes:

“-Adicción: Dependencia de la bebida, necesidad de ingerir cada vez mayores cantidades.”

Cada vez tengo más necesidad de jugar. Me he acostumbrado a mi torneito diario online y a poner el poker en primer lugar a la hora de organizar los fines de semana.
¿Que he conseguido? Pues ir poco a poco descuidando mis relaciones familiares y personales.
Y ahora hagamos una pequeña parada. Aquí estoy. Viéndolas venir. Esperando que esto no vaya a más. No voy a dejar de jugar, porque repito, me encanta y además me lo puedo permitir.
Me he puesto unas reglas muy básicas.
1-Siempre que haya un plan familiar o con amigos y me coincida con un torneo de poker que no sea nada especial, pues se elige amigos y familia, que ya habrá tiempo de poker.
2-Mi límite de gasto será el mismo que el cualquier otro hobby. Pongamos golf o esquí. Cuarenta euros por el forfait o por el green fee. No me justifico. La gente se lo gasta y se lo pasa bien dando un paseito por el campo o bajando por la montaña (yo el primero), y no tienen posibilidad alguna de llevarse una pasta de vez en cuando (claramente, me estoy justificando… Jeje…)
Y espero cumplirlas.
Esto es lo que hay.
Yo tengo la suerte de seguir viviendo bien, sin problemas ni deudas y disfrutando del poker. Tengo trabajo y un sueldo con el que pago mi hipoteca y me deja dinero para mi ocio. No soy un profesional del poker. Me parece una profesión durísima con unos altibajos solamente comparables a los del mundo artístico en el que nunca sabemos que pasará el día de mañana.
Por desgracia ese no es el caso de muchos amigos que tienen su vida hecha un guiñapo.
Mi objetivo escribiendo esto es encontrar un equilibrio entre la adicción y el uso sin llegar al abuso. Exactamente igual que lo que me pasa con las cañitas. Creo que ahora me encuentro en ese punto, y escribiendo esto quiero recordarme a mi y a mis cercanos, que ojito con el juego. Una buena cena con la familia o con los amigos sigue siendo mucho mejor que cualquier campeonato. Sobre todo porque cuando acabas la noche no sientes un vacío asqueroso en el pecho, que es lo que suele pasar cuando acabas la mayoría de los torneos, a no ser que los ganes.

Por último, sobre el alcoholismo:

“La dependencia psicológica se manifiesta en:
– Predominio de beber por encima de otras actividades.
– La bebida ocupa el primer plano en la vida del sujeto; el resto (familia, trabajo, recreación, etc.) ocupa un lugar secundario.
– Compulsión a beber, sin poder parar. En este momento no se da cuenta de que ya no controla la ingesta de la bebida, ya no puede detenerse y fracasa en cada uno de sus intentos de dejar de beber. Si consigue abandonar la bebida lo hace por un corto período, los síntomas de la abstinencia se presentan rápidamente y hay muchas probabilidades de que vuelva a beber.
– La máxima manifestación de la dependencia la representa la abstinencia. Esta se manifiesta a través de un malestar general, sensación de desazón, anhelo de beber, temblor de manos, vómitos, mareos, etc. que se calman con la primera gota de bebida. Un problema habitual del alcohólico es que no reconoce serlo. Las consecuencias que produce el exceso de alcohol son: trastornos en el sueño (que van desde insomnio hasta pesadillas), gastritis, pérdida del apetito, anemia, agitación, hipertensión, trastornos hepáticos y sexuales, epilepsias de origen tardío.
Entre los factores psicológicos encontramos: episodios de confusión, pérdida de la memoria, sensación de que la gente lo mira mal, que no lo comprende, dificultades para mantener relaciones estables (pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo)”

Ahora cambiar “beber” por “poker”. Si os sentís identificados en algún momento, quizás deberíais dedicarle un ratito a meditar sobre vuestra situación.

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9 comentarios en “Vamos a contar verdades

  1. Un articulo excelente. Por lo menos ayudas a equilibrar un poco la balanza: en el otro extremo estarian las noticias sobre las andazas de Isildur ó si tal ó cual jugador se ha jugado 1M$ en una mano, sobre las partidas sangra-narices, etc. No todo es de color de rosa, ó más bien, en este caso, de color verde.

  2. Articulazo, mamón. Ahora resulta que soy más pokeradicto que alcohólico, jojo. Ser profesional del poker es una putada. Yo me di cuenta al poco de empezar, hay que tomárselo como un hobby intentando que no te cueste pasta. Si con lo que ganas puedes pagarte la adsl, la luz o la cuota del gimnasio, de puta madre.
    Yo sbía que iba a dejar de interesarme cuando pasase a ser una especie de obligación jugar todos los días x horas. De momento creo que lo voy controlando, pero hubo una época que me pasé un “poquito” (12 pueblos y 3 autonomías, jeje).

  3. Brother, vente pa canarias y jugamos un presencial, que si el poker es una mierda, el online es una mierda en solitario…que no hay nada como jugar al poker en familia.. bueno si…turismo inteligente en familia

  4. Buenas Pableras, permíteme que mi primer comentario en este blog sea para advertiros de otra droga tan extendida y comunmente aceptada, la comida. En mi caso sustituí la palabra alcohol por ‘jamón del bueno’ y sí, soy adicto, no puedo dejar de comer, siempre quiero más y mis reuniones familiares giran en torno a un buen plato de jamón. No me toméis a chiste, estoy atravesando una de las peores etapas que recuerde de mi vida, estoy a dieta. Incluso el perfil de mi cuenta de facebook cita lo siguiente, estado actual: A RÉGIMEN. Al menos creo haberlo cogido a tiempo, periódicamente visito un centro de desintoxicación llamado ‘la dietista’.

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