Reflexiones de domingo

    

     El poker es un juego solitario. Un juego, un deporte, un
vicio… Me da igual como queráis llamarlo. Pero es solitario.

     Somos un grupo de frikis en vez de juntarnos en convenciones
de superhéroes lo hacemos en torneos, y en vez de pasarnos el día buscando en internet
el origen de los klingong lo pasamos enganchados a pokerstars o similares.

     Viajamos con gente a los torneos para tener compañía en los
descansos y poder tener a alguien a quien contarle los bad beats o jugadas
magistrales, pero al final del día acabamos en casa solos checkeando, raiseando
y foldeando.

     Entonces, ¿Qué tiene esto de bueno? Porque algo bueno tendrá
que tener digo yo. Para muchos lo bueno será esa soledad, y me parece bien
cuando estás en una situación como la mía que no le tengo que dar cuentas a
nadie, pero cuando convives con más gente la cosa cambia. Divertido es, eso
esta claro. Y las emociones que te hace sentir son comparables a pocas cosas. ¿Pero
como hacer para que esto no te domine? ¿Compensan los pocos buenos  momentos que da por los muchísimos malos?

     Igual si lo viese como un trabajo podría entenderlo más. En
el trabajo se pasan malos días, se tienen problemas con el jefe, pero uno lo
asume y sigue adelante. Pero yo no lo considero como mi trabajo. Yo hay días
que me levanto, o mejor dicho, me acuesto y digo que no vuelvo a jugar más del
cabreo que tengo. Pero no por el hecho de que me haga sentir mal, no. Por el
hecho de que entre el poker y los estudios me estoy volviendo aun más solitario
de lo que lo era antes. Y no me apetece quedar con la gente porque prefiero
estar tumbado en el sillón jugando, y es aquí cuando me doy cuenta que esto
empieza a ser un vicio. Que es una auténtica droga. Hasta ahora me libro porque
sigo saliendo, quedando con gente y haciendo mi vida, pero hace unos días me
enteré de un caso que me puso las pilas. Uno de esos casos que hemos escuchado
mil veces pero que hasta que no le pones nombre y apellidos no te afecta. Un
amigo de toda la vida está enganchado pero bien. Empieza a llegar tarde al
trabajo, descuida a la familia, se gasta lo que no tiene y su mujer lo va
a  mandar a paseo. No cumple ni en el
trabajo, ni en la casa, ni en la cama y para más inri, tampoco lo hace en las
mesas. Y era un tío de lo más normal. Supongo que todos tenemos miedo a llegar
a esa situación y que todos decimos que no llegaremos ahí. Que puedo decir… Que
espero que no me pase. ¿Cómo hacerlo? Yo me pongo unas reglas básicas. Gastando
lo que nos podemos gastar, lo que nos sobra, y siendo disciplinados. Poniéndonos
un horario, como lo hacemos cuando vamos a practicar cualquier otra actividad. Futbol
de 8 a 9 y
poker de 10 a
12. Intentar domar al caballo desbocado.

     La pregunta es, ¿se puede controlar una droga?

    Os dejo con una frase del blogero y jugador Boltrok.

    "El
poker puede ser el hobbie más rentable que hayas tenido jamás o el
quebradero de cabeza más grande que puedas imaginar. En tus manos está
elegir la luz o el lado oscuro de la fuerza. Se responsable y disfruta o
mejor..¡disfruta! y se responsable."

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Un comentario en “Reflexiones de domingo

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