Quiero ser el mejor

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Acababa la enorme “Cuenta Conmigo”, de Rob Reiner, con Richard Dreyfuss escribiendo en su ordenador:

“Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía doce años, Dios mío ¿los tiene alguien?”

Me viene esta frase a la cabeza con la reciente victoria de Adrián Mateos hace un rato en el evento HU de 10k$ que le da su tercer brazalete de las World Series Of Poker.

¿Que qué tiene que ver la frase con ésto, os preguntaréis?

Pues pensaba mientras veía a Amadi jugar el Heads up, que nunca se tienen las ganas de conseguir los sueños como cuando se tienen 20 años. Y esas ganas se le ven a Adri a kilómetros.

Y a mi, desde mi cómoda situación de padre funcionario con su bartola cervecera, me vienen a la cabeza mis 20 años en Madrid, cuando no había otra cosa en el mundo que no fuese actuar, cuando sólo importaba el teatro, el cine y la televisión y nada más. Ya podían venir mis padres, hermanos o amigos a decirme que debería acabar la carrera de derecho, que en el mundillo de la actuación era muy difícil ganarse la vida, que no fuese tonto y asegurase mi futuro, que me daba igual. Cuando uno tiene los sueños tan claros, no importa lo que le digan que no escucha a nadie. Sólo se es fiel a las tremendas ganas que uno tiene de comerse el mundo.

Yo quería ser el número uno. Quería ser el primero en conseguir retos imposibles. Quería ser el primer español que trabajase con Woody Allen. Quería ser el primero en ganar un Oscar. Quería ser el primero en todo, y para conseguirlo hacía falta mucho trabajo y esfuerzo, y además, mucho talento, y con el tiempo he visto que no me sacrifiqué lo suficiente. Estaba en la media. Era uno más. No di mi 100% y me perdí en otras cosas tan nimias como vivir el día a día y no perderme ningún plan que se me cruzase por delante, quitándole muchas veces tiempo a la actuación. Y ojo, que para muchos esa es la opción correcta… Os dejo a vosotros que lo decidáis.

A mi poco a poco la “vida” me fue absorbiendo con sus tentáculos y se ha encargado de colocárme en el redil de la comodidad. En el sitio del español medio con su trabajo, hipoteca, mujer e hijos. Yo de vez en cuando cabeceo cabreado, como potro que intenta liberarse del bocado que lo lleva a donde le dicen, pero vamos, me rendí hace tiempo… O igual no es justo que diga eso. Simplemente perdí la pasión con la que miraba las cosas con 20 años.

Recuerdo una conversación con Adri en 2013 en Valencia, poco después de haber ganado el Estrellas de Madrid.

Da miedo ver tanta ansia de victoria en unos ojos. Resultaba incluso tierno ver como lo único que le importaba era ser el mejor. No cabía otra opción. Y lo tenía muy, muy claro con tan sólo 19 años.

Yo, rancio viejuno, me encargué de hacer la función que hicieron mi familia y amigos en su día conmigo, diciéndole que no iba a ser un camino fácil y que debería tener un plan de emergencia, y que blablabla… Y yo lo único que veía en esos ojos es “Quiero jugar, jugar y jugar. Y en España no puedo”. Así que se fue y siguió jugando y ganando. Y soñando. Y fijándose metas. Y visualizando. Y hablando de “El secreto”. Y aguantando a muchos reírse de sus sueños.

Me da pena, la verdad, decir que he escuchado a más gente decir que todo lo que ha conseguido Adri se debe más a la suerte que a la habilidad. Pues os confundís quienes pensáis así. Y lo digo bien alto. Lo ha conseguido con habilidad, esfuerzo y con un par de huevos y una mentalidad algo obsesiva, también tengo que decirlo.

Recuerdo en un EPT en Viena de tener que sacarlo de la habitación porque sólo quería jugar online. “Adri coño! Que estás en Viena! Vamos a la calle, ya jugarás la semana que viene!” Ahí he de reconocer que “Pet” era más equilibrado entre juego/turismo 😊 , Pero Adri, erre que erre con conseguir su sueño, encabezonado con sus 20 años.

Y por eso ha llegado a donde ha llegado. Casi nadie es capaz de dedicarse a algo en cuerpo y alma, casi renunciando a familia y amigos, casi renunciando a “vivir”, por conseguir su sueño y lograr sus metas. Y Adri, lo ha hecho.

Y las está consiguiendo todas. Primer español en conseguir un EPT, primer español (sin contar a Mortensen) en conseguir un brazalete y primer jugador de la historia en conseguir 3 brazaletes con 22 años. Casi nada. Y esta última hazaña durará muchos años, sobretodo si se tiene en cuenta que no se pueden jugar las WSOP (menos las de Europa) hasta que no se tienen 21 años.

Un último apunte.

Tengo el recuerdo de Adri mosqueado cuando lo eliminaron del main de las WSOP recién cumplidos los 21 años. Muchos se habrían conformado con entrar en premios y con quedar el 750 en el mejor torneo del mundo. Pero él no. Él quería ser el jugador más joven de la historia en ganar el Main Event, y sabía que no habría otra oportunidad. No lo consiguió y le jodió. Pero en seguida se levantó y se puso otra meta casi imposible y la consiguió al año siguiente ganando un brazalete. La de veces que lo habría visualizado! Pero visualización sin esfuerzo, no sirve para nada. No vale con ser el segundo. Hay que pensar en ganar siempre.

Amadi no sólo quiere ser el mejor, sino que quiere batir todos los récords y que éstos éxitos queden escritos para la historia. Como Alonso, Como su querido Nadal. Por eso es único. Por eso es el Rafa del poker. Por eso celebran los puntos y las manos que ganan con ese “Vamos!”

Nunca dejes de soñar y de plantearte metas Adri, porque éste juego es así de jodido, y sin metas y sin motivación, no se llega a nada.

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La solidaridad de”La cocina”

Una semana llevo dándole vueltas en mi cabeza al montaje del CDN de la obra de Arnold Wesker “La Cocina”, dirigida por el bueno de Sergio Peris-Mencheta.

Soy una persona bastante polarizada con el teatro. Si no me gusta, me pasa como cuando iba a misa de pequeño: Me quedo dormido. Y ni un bostezo durante las más de dos horas y cuarto de espectáculo.

Independientemente de que me gustase más o menos, el director y sus actores han conseguido uno de los objetivos primordiales de cualquier montaje y es que me quede unos cuantos días meditando sobre la obra.

He de reconocer que no es una obra para todos los públicos. Los espectadores que esperen ver una especie de Masterchef entre bambalinas, como parecía ser lo que aguardaba la espectadora sentada a mi derecha, y así se lo comentaba continuamente sin pudor alguno a su compañero, mejor que no vayan a verla. Aunque en realidad ya da igual, no queda ni una entrada.

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Empieza el montaje con una locución de radio anunciando el acuerdo de Londres de 1953 sobre la deuda alemana, una lástima que muchos espectadores se pierdan ese importante detalle mientras cuchichean y escriben tuits sobre la obra que van a ver (reminiscencia del excelente capítulo de Black Mirror “Nosedive”). Otro día hablaré de la obligación del espectador a la hora de ir al teatro…

Como decía, no es casual que empiece con la locución radiofónica de un hecho, olvidado por muchos, de tremenda importancia para la historia de Alemania (y del mundo).

En dicho acuerdo, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Bélgica, Canadá, Ceilán, Dinamarca, Grecia, Irán, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Pakistán, España, Suecia, Suiza, la Unión de Sudáfrica y Yugoslavia, entre otros, anularon un alto porcentaje de la deuda que Alemania tenía contraída con ellos tras la primera y segunda guerra mundial. Gracias a la solidaridad de todos estos países, Alemania resurgiría como potencia mundial. Repito, gracias a la solidaridad de todos estos países.

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Y empieza la obra y se encienden los fogones. El día a día de una cocina que sirve comidas a más de mil personas. Y se “cocina” de todo, y algunos se pelean, otros se enamoran, unos abusan de otros, los hay que sueñan, mientras otros se ríen… El día a día de cualquier trabajo, ya sea en una cocina, en un parque de bomberos o en la torre de control de un aeropuerto.

Y claro que esos sueños y peleas que tienen sus protagonistas tienen su moraleja, y que esos abusos de poder revuelven las tripas, pero para mi lo más importante, por encima de todo, es la solidaridad de los compañeros. La solidaridad en medio de la vorágine cuando arranca la maquinaria y todo va lanzado y se empieza a perder el control y no hay tiempo para quejarse y no importa si eres francés, irlandés, alemán, griego o chipriota… The show must go on, y no hay tiempo para quejas. Y justo en ese momento de subidón, en medio del caos, nos tomamos un momentito a cámara lenta para respirar, coger fuerzas y seguir adelante. Porque hay que seguir. Pase lo que pase, con todos los problemas y con toda la mierda que nos encontramos día a día. Hay que tirar para adelante, que ya vendrá el momento de descansar, de reírnos, de bailar, de coger fuerzas y de seguir moviendo el mundo todos juntos de la mano.

¿Te crees mejor que los demás para parar la maquinaria? ¿Te piensas superior a los demás por haber nacido en un sitio o en otro?

Alemania no sería la que conocemos a día de hoy hoy de no ser por la solidaridad de sus países vecinos. Cabréate, patalea, suéltanos una hostia de vez en cuando, pero no olvides tu pasado. SOLIDARIDAD. Con todos los paises. Juntos, hacemos que el mundo gire.

Ésta es mi lectura del montaje. Éste ha sido mi pequeño viaje. A otros les moverá otras emociones o igual no les mueve nada. Yo estoy feliz de que me hayan sonado las entrañas y me haya hecho meditar. Y eso sin entrar en lo mucho que he disfrutado con ese pedazo de elenco dejándose la vida y disfrutando como niños entre fogones. De todos y cada uno de ellos rescato pequeños momentos del montaje, pero he de reconocer mi sorpresa con los trabajazos del (ya no tan) pequeño Ricardo Gómez y de Javivi . Wow.

¿Que me hubiese gustado ver comida real en esa cocina para ver más caos, aún si cabe, entre esos fogones? Pues sí. Al Pablo al que le gusta el espectáculo, se le queda corto el chisporroteo de la plancha y los olores que sueltan las viandas, que realmente se cocinan bajo las gradas.

Por curiosidad, le pregunte al señor director del montaje vía twitter, que porqué no había utilizado comida real en su propuesta, y la respuesta del cabronazo no pudo ser más acertada, ya que consiguió transportarme automáticamente a los bajos del pasaje de la calle Colomer, donde tantas veces se la escuché a Juan Carlos Corazza: “¿Para qué?”

Nada más que decir. Eres muy grande Sergio. Todo un ejemplo a seguir. Es cierto que pasaría a ser más importante la comida que el trasfondo de la obra, pero no puedo impedir que al Pablo al que le gusta el espectaculo a lo grande, imagine como Kauffman en “Synecdoche, New York” una cocina de verdad, un Valle Inclán abierto durante la apertura y cierre del Marango´s donde pudiésemos entrar y salir a nuestro antojo, reservar mesa, probar sus platos e incluso pasar a la cocina a felicitar al chef.

Dios

Hace unos días tuve un cruce de tuits con mi buen amigo Vicente Delgado @codelsa_poker, que en parte ha sido responsable de que escribiese esta entrada:

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A raíz de esto, me preguntaban por twitter si creía en Dios, refiriéndose al Dios que nos vende la iglesia católica.

Esta semana, tuve la suerte de leerme el libro que ha escrito Andrés Aberasturi “Cómo explicarte el mundo, Cris”, en el que a través de una serie de reflexiones, le intenta explicar a su hijo de 35 años con parálisis cerebral desde su nacimiento, como ve el mundo. Un libro más que recomendable, sobretodo para que nos demos cuenta, la gente que tenemos hijos sanos, de la tremenda suerte que tenemos.

En el libro, dedica tres pequeños capítulos a intentar explicarle a su hijo, Quién o Qué es Dios, y fue realmente chocante leer como describía su evolución respecto a su relación con Dios. Un calco de la mía.

Fui “educado” en un colegio católico donde se encargaron de grabarme a fuego ideas como dolor, pecado, mortificación, sacrifico y culpa mucho antes que las de amor, bondad y compasión.

Recuerdo una historia en la que el cura nos contaba la historia de una pequeña hormiguita.

-”¿Cuanto tardaría una hormiguita en llegar desde aquí, hasta la puerta del colegio? ¿Horas, incluso días?… ¿Y cuanto tardaría en llegar a Granada? ¿Meses?…

Imaginad que la hormiguita tuviese que ir hasta Madrid ¿Cuantos años tardaría en llegar?

Imaginad que la hormiguita es inmortal y que la tierra estuviese unida por tierra y que sigue andando y andando hasta formar un pequeño surco ¿Cuantos siglos tardaría en hacer ese surco con una profundidad de un metro? ¿Cuantos millones de años tardaría en hacer ese surco lo suficientemente profundo para partir la tierra por la mitad?

¡PUES ESO NO ES NADA COMPARADO CON LA ETERNIDAD QUE PASARÉIS EN EL INFIERNO SI MORIS EN PECADO!”

Os aseguro que no es una buena historia para un niño de 10 años. O igual sí es buena si lo que pretendéis es que se cague de miedo.

Gracias a episodios como este, me pasé toda la infancia con una adicción terrible al confesionario, que era el único sitio donde podía borrar mis pecados y poder así evitar esa eternidad de sufrimiento. Cualquier cosa que pudiese siquiera pensar que molestase al Señor, era motivo suficiente para hacerme los kilómetros que hiciesen falta para confesarme y obtener el perdón de Dios, siempre cumpliendo las reglas de la confesión (os las digo de memoria):

1- Examen de conciencia

2- Dolor de los pecados

3- Propósito de enmienda

4- Decir los pecados al confesor

5- Cumplir la penitencia

Dolor, arrepentimiento, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa… Que panda de hijos de puta que mal me hacían sentir.

Ese era el Dios que conocí de chico, y se las arreglaron para que respetase a ese Dios gracias a ese miedo al infierno que vendían, en el que quedaría condenado al llanto y crujir de dientes por toda la eternidad si cometía cualquier pecado (mortal).

Que manera de abusar y de joder mentes. Por suerte, leí mucho y me rodeé de buenos amigos y de unos mejores hermanos que poco a poco me fueron quitando la venda de los ojos y me ayudaron a reflexionar y a comprender, que todo lo que me contaban en el colegio, eran trolas mayores que los datos que sueltan nuestros políticos estos días en el congreso.

Las vendas se quitaron, pero las cicatrices se quedaron. Y ver esas cicatrices, producía en mi un rencor y un odio, en muchos casos irracional, a todo lo que rodeaba a la iglesia.

¿Que tiene que ver esa institución y lo que me enseñaban en el colegio con la idea que de Dios es amor y bondad? Bastante poco.

Con los años, ya casi no veo las cicatrices. He ido olvidando aquellos tiempos y el daño que me hicieron, llegando incluso a perdonar (no olvidar) a los pobres curas y profesores que probablemente nos puteaban por la influencia de una educación franquista retrógrada y ridícula… “Perdónalos, que no saben lo que hacen…” (que malo es el rencor, por cierto)

¿Y en que ha quedado todo esto?

“Estos mandamientos se resumen en dos. Amarás Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Esto es lo que se podía leer al final de los diez mandamientos.

¿Pero Quién es Dios? Dios. (Siempre con D mayúscula, otra de las cicatrices)

Como cuenta Aberasturi, ese Dios rencoroso y castigador no puede existir. Que cada uno piense lo que quiera. Y a mi, sinceramente, me da igual en que Dios crea cada persona mientras le haga feliz. No voy a ser yo el que le diga a la gente en lo que tiene que creer. Para mi, Dios no es un ser, es más bien un todo. Está en todas las partes y la manera de santificar a mi Dios es disfrutando la vida que me ha venido regalada, además de hacer la vida mejor a los que me rodean.

Lo que verdaderamente es un pecado es no disfrutar y sacarle jugo a la vida. Gente negativa que no para de quejarse por todo, amargados que sólo piensan en si mismos, los que teniéndolo todo no saben disfrutar de nada… Esos si que son pobres pecadores… Es como si al nacer nos regalasen una moto y nos pasásemos la vida mirándola sin montarnos en ella por miedo a caernos ¡Que aburrida sería la vida sin tropiezos y equivocaciones!

Si quiero, si amo a los que me rodean, si ayudo al que tengo a mi lado, es porque me hace feliz ver felices a los demás. ¿Eso me convierte en un egoísta? No se, puede ser. Lo que tengo claro es que la alternativa no me atrae. No voy a decir que soy incapaz, pero no me veo capacitado para putear sin motivo a alguien (incluso con motivo).

Muchos se ríen de mi cuando hablo del karma. Quizás tienen razón, porque en algún momento he podido hacer creer que me comporto como lo hago, esperando que la vida me lo devuelva con bondades y riquezas. Aunque nada más lejos de la realidad. Como he dicho lo hago porque me hace sentir bien, y las cosas malas que pasan, se aceptan y punto. Culpar al karma es algo infantil. No culpes al karma lo que te pasa por gilipollas, dice el libro…

Vengo de familia numerosa. Somos muchos, muchísimos (tan sólo entre mi mamma, los hermanos y hermanas y los sobrinos, ya vamos por 36, y todavía quedan). Gracias a que somos tantos, pasamos muchos y muy buenos momentos. La parte negativa de todo esto es que tenemos muchos boletos comprados para que nos pase algo a alguno (ya sea cáncer, ya sea accidente, ya sea alguna desgracia…) Así que mientras tanto, a disfrutar el máximo posible de cada momento con mi familia, con mis amigos, con mi profesión (conseguida con esfuerzo y trabajo bien hecho, Vicente), con mis torneos de poker, con mis comidas, con mi mujer y con mi hijo. Sobre todo con mi hijo, que me ha hecho relativizar todo. Sólo quiero que sea un niño sano y feliz, y lo que tengo claro, es que no voy a permitir que llegue un subnormal cualquiera que le intente comer la cabeza para que piense que hay un señor con barba señalándolo con el dedo, amenazándolo con una eternidad de fuego y dolor si le ve tocándose el pito. Que sus cicatrices sean otras.

Creo que fue Lorca quien dijo en una ocasión que tenemos la OBLIGACIÓN de ser felices. Deberíamos serlo, o por lo menos intentarlo.

Pactos y celebraciones

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Este fin de semana durante la celebración del CNP Costa del Sol que ha batido todos los récords en el casino de Torrequebrada, surgieron, que yo sepa, por lo menos dos polémicas.

La primera de ellas ocurrió durante el satélite para el main event celebrado el miércoles cuando quedaban 22 jugadores. Había 20 entradas. Se propuso un pacto en el que todos tenían que poner 50€ y entraban los 22. Llegó incluso a proponerse un pacto por ICM. El chipleader, que tenía unas 20 ciegas, se opuso. La media estaba en 8 ciegas. Los ánimos se calentaron y la gente abroncaba al chipleader por negarse a pactar, y unos niveles después, tuvo la mala fortuna de ser eliminado, momento en el que todos los 21 jugadores restantes aplaudieron felices y pactaron al momento por unos 30€.

Mucha gente en las redes sociales criticó al chip leader por haberse negado a pactar y pusieron el grito en el cielo, afirmando que se lo merecía, y otro grupo de grinders pro salió a defenderlo. De todo esto me gustaría comentar un par de cosas:

¿Es correcto negarse a pactar en esa situación?

Por supuesto que cualquier jugador está en su derecho de hacer lo que le de la real gana, eso lo primero.

Habría que distinguir entre, primero, la parte matemática, en la que por supuesto que es realmente absurdo pactar en un satélite en el que se tienen 20bb y hay jugadores mega cortos, y segundo, la parte solidaria o karmaticamente positiva, me da igual como queráis llamarla, en la que simplemente se toma una decisión que monetariamente es EV- por el bien común y pensando que en un futuro, tu mismo podrías ser el afectado.

Yo me suelo posicionar en la parte Karmática, pero reconozco que si estoy de megachipleader en un satélite, ya procuraría que mi parte a pagar no fuese la misma que la de los otros 20, pactando, ademas de con los 20, con los que estuviesen más cortos para que pagasen ellos un tanto por ciento de lo que me corresponda.

Sobre la celebración cuando expulsan al que iba de chip leader… A ver, soy ultradefensor del respeto y educación en las mesas, y los que habéis jugado conmigo, pocas veces me habréis visto dando excesivas muestras de felicidad cuando gano un bote, aunque alguna vez haya sucumbido a la tentación de hacerlo. El problema de ser una persona como la que os contaba antes, es que se junta la “felicidad” de 21 personas cuando lo eliminan y hay una explosión de júbilo, que más que nada, es una liberación de tensión acumulada. Cuando esto ocurre en un heads up, sólo entre dos personas, es algo que se puede controlar, pero con tanta gente…

La otra polémica surgió en la mesa final del LNP, donde Oriol Fernández entró muy líder en fichas y atizó sin piedad hasta que quedaron cinco jugadores. En ese momento se hizo una propuesta de pacto y se le informó de que tenía asegurado si quería el segundo premio, y si ganaba, la mitad de lo que quedaba de diferencia con el primero. Él jugador vasco se negó y continuó jugando.

En la mesa había un jugador con el que tuvo especial tensión ya que Oriol le 3beteaba muchos botes y al parecer esto no le sentaba muy bien. En una de esas manos el jugador en cuestión le 4betshoveo, y al foldear Oriol, le abroncó mientras recogía sus ganancias, gesto que obviamente molesto al vitoriano. En ese momento el vasco estaba 5º en fichas y se propuso otro pacto, esta vez uno en el que todos cobraban lo mismo, dejando una parte del bote para el primero. Este último pacto era muy beneficioso para Oriol, pero en ese momento ya se había convertido en algo personal, y le dijo que no le importaba el dinero, que lo que quería era eliminarlo. El jugador llamó al director del torneo intentando que descalificasen a Oriol del torneo por colusion, afirmando que le había dicho a toda la mesa “Vamos todos a por él”. Dicha frase no pudo ser confirmada ya que muchos jugadores dijeron no haber escuchado dicha afirmación, lo que sí fue confirmado fue la hinchada de huevos del vasco. Resumiendo, había una tensión del copón. Cuatro jugadores querían pactar y Oriol no.

Pocas manos después, Oriol openpusheaba sus 12bb en sb con 77 y se encontraba con 88 en la bb.

El flop trajo un 7, que tensaba todavía más los ánimos de los 4 jugadores que esperaban el pacto, pero un 8 en el river desató la alegría general y hubo una explosión de júbilo que, obviamente, sentó como una patada en los cojones al joven vasco.

¿Estuvo mal la celebración? Hombre, muy bien no estuvo, sólo que lo encuentro más justificable que cuando esto ocurre en un mano a mano. Es como cuando uno esta viendo en un bar de Barcelona un Barça-Madrid sólo o acompañado. Si está sólo y marca el Madrid, pues se calla y lo celebra por dentro, pero si está con cinco colegas, pues mira, se celebra aunque te miren mal.

No seré yo quien le diga a la gente lo que tiene que hacer, pero siempre defenderé la sobriedad en la mesa, aunque entiendo perfectamente los shows que se pueden montar con algunos riverazos, prefiriendo siempre un “¡Ohhhhhhhhhhhhh!” que un “¡Tomaaaaa! ¡Jódete!”.

No tenemos que olvidar que el poker en vivo esta lleno de gente que está jugando fuera de la pantalla de su ordenador por primera vez, e igual de maleducado es uno que no sabe comportarse en la mesa que el que recrimina a uno que ignora como hacerlo. Hay que intentar explicarle a los novatos como funciona en juego y que actitudes están mal vistas en una mesa, como por ejemplo el abroncar a un jugador al que se le acaba de ganar un bote.

Y sobre los pactos… Recuerdo hablar con David Luzago sobre el tema, y me comentaba que es cierto que como espectador resta emoción si éstos se hacen, pero que cualquier persona con dos dedos de frente, si se le ofrece la posibilidad, pactaría en muchos casos.

Respeto profundamente el espíritu luchador de Oriol enfrentándose a una mesa no queriendo pactar, sabiendo que es el mejor de esa mesa, pero igual hay que explicarle, que por muy bueno que seas, cuando la media esta en 10bbs no hay mucha posibilidad de juego (excepto si eres Pablotenisis que hay juego hasta con 2bbs) y la diosa fortuna es la que manda. Si uno quiere seguir jugando al poker durante mucho tiempo, una de las primeras lecciones que debe aprender es a tragarse el orgullo y a pactar cuando hay que hacerlo.

Y si a algún jugador le apetece pactar, incluso a sabiendas de que es EV-, por el karma, por ser buena persona o simplemente porque le sale de sus santos cojones, que venga un pro de pacotilla a decirle que eso no debe hacerse, está igual de mal visto que cuando un jugador novato abronca a un pro cuando le gana un bote.

Tributación inglesa vs Chapuza española

La legislación española es clara. Se tributarán por las ganancias obtenidas por el juego en nuestra declaración de la renta. ¿Cuanto? Dependiendo de lo que ganemos. La cosa se encuentra así en estos momentos (una vez deducidas las pérdidas que podamos acreditar):

Tablas IRPF

Las ganancias de Loterías del Estado, ONCE y Cruz Roja quedan “exentas” de tributar. Exentas, entre comillas, ya que a la hora de comprar nuestros boletos, pagamos desde un 30% en los billetes de lotería nacional hasta el abusivo 55% en las quinielas, pasando por el 45% del resto de loterías (A estos tantos por cientos hay que quitarles los gastos de administración, eso sí, y añadirés un pico que veremos más adelante y que se añadió en 2013)

Para que os hagáis una idea, sólo con el sorteo de navidad, el Estado recauda unos 1000 Millones de euros, de forma directa.Tremendo.

Ahora sumad todos los sorteos del año de Primitiva, Quinielas, Lotería Nacional, Bono loto, Euro millones etc. El Estado se pone palote sólo con imaginar los millones que le van a entrar. Y las Comunidades Autónomas ni te cuento, porque aquí viene lo más fuerte, si pensabais que de las loterías se recauda mucho, os quedaréis flipando al escuchar que se recauda mucho más para las arcas de… ¡Las máquinas tragaperras!

Además hay que sumar bingos, casinos y demás cuya tributación ronda el 50% dependiendo de la Comunidad Autónoma. Y no nos olvidemos de las nuevas tecnologías. Las salas de apuestas y juegos online para alrededor de un 25% (sin posibilidad de desgravación).

Mucho, mucho, pero que mucho dinero para el Estado, pagado por las “Casas de apuestas”.

Y bueno, hasta aquí todo normal. Esto pasa en casi todos los países del mundo, si es cierto que en la mayoría pagan menos que nosotros, pero en fin, que nosotros tenemos unas carreteras cojonudas y los sueldos que ganan nuestros políticos no se pagan solos… Ya en serio. Hasta aquí lo veo normal, ya que hay unos señores (Casinos, Bingos, Salas Online) que se lucran, y por ello tienen que pagar impuestos.

Y ahora empieza el sin sentido. Se empieza a perseguir al jugador por las ganancias conseguidas por el juego para que tribute según la tabla que veis al principio de este documento.

“¡¿Como?!”, “WTF!?” Esto es lo que responden todos los ingleses a los que se lo cuento.

En el Reino Unido, donde se impone, en mayor parte, la educación y coherencia, saben que hacer tributar a un jugador por sus ganancias, sería de una desfachatez tal, que ni se lo plantean. Tendríais que haber escuchado la conversación que mantuve con un funcionario de la HMRC (la Agencia Tributaria de Reino Unido) que amablemente me ha llamó (sí, me llamó a mi móvil español, tras plantear una cuestión tributaria, y habló conmigo media hora hasta resolver mis dudas. De 10 el servicio).

Estuvimos viendo la sentencia en la que se basan en Reino Unido para que no tributen los jugadores. Sentencia que viene de un juicio de 1925 sobre un jugador se ganaba la vida con las apuestas. Ésta explica que el jugador no “organiza su esfuerzo” por ganar de la misma manera que lo hace el corredor de apuestas. Compara al apostador con alguien que juega a las cartas un día tras otro, jugando bien cada día, jugando mejor que contra quienes juega, y considera que cada mano, de forma independiente, no puede ser considerada como un “acto comercial”, que lo único que se puede concluir, es que si apuesta frecuentemente, esta persona es adicta a las apuestas, que tiene un “hábito” por las apuestas, y que no pueden tasarse a los hábitos.

Puede resultar algo enrevesado, aquí tenéis el texto original por si queréis echarle un vistazo:

http://www.hmrc.gov.uk/manuals/bimmanual/BIM22017.htm

Mi opinión sobre esto es que los ingleses no tienen la caradura que tenemos de los españoles, y que además, consideran que quienes tienen que pagar impuestos, si hablamos de poker, son las salas online y los casinos, que son los que realmente hacen negocio. Tienen la decencia de dejar a los jugadores en paz porque entienden que ese “habito” no puede someterse a tributación porque sería un abuso. Pero claro, eso en España no pasa. No pasa, entre otras cosas, porque nos hemos acostumbrado tanto a los abusos y a la corrupción, que ya parece que no nos duele otra puñalada trapera más por parte de nuestro gobierno.

KeepCalm

La evolución del juego en España ha sido bochornosa. Hemos pasado de una época dorada, donde se hacía cola por entrar a los casinos y no se podía jugar al black jack ni a la ruleta porque no había sitios libres, una época donde el Estado llenaba sus arcas con la mitad de las monedas que los españoles se dejaban en las máquinas tragaperras, una época de la que, ni conozco, ni me ha llegado noticia, que ni una sola persona hubiese declarado en su declaración de la renta sus ganancias del juego. Era tan inverosímil que un jugador que ganaba y perdía, y no precisamente a partes iguales, tuviese que tributar por unas “ganancias” conseguidas a raíz del juego, sin poder descontar las pérdidas, que la Agencia Tributaria no se atrevía si quiera a abrir un expediente sobre este asunto.

Pero claro, llegó la crisis, y el juego online, y como a papa Estado no le salían las cuentas de hace unos años, pues decide empezar a estrujarle el cuello a la gallina para ver si pone más huevos. Y amigos, si quieres que ponga huevos, a la gallina la tienes que cuidar y alimentar, si le estrujas el cuello igual, te suelta un último huevo y se muere.

Empezaron por abrir expedientes a jugadores que habían ganado dinero con el juego 5 años atrás, se inventaron porque sí un impuesto para gravar a las loterías, quinielas y demás (sí, esas de las que hablábamos al principio) que entró en vigor en 2013 por el que se pagan a las arcas del Estado un 20% de los premios superiores a 2500€. Con la excusa de que permitían a los jugadores desgravarse las pérdidas, empezaron a repartir hostias por todos lados, utilizando los elementos más rastreros, como coger información de páginas webs, cuando estas mismas páginas informaban de que los datos mostrados podrían no ser verdaderos, para así poder asustar a jugadores con esa información, presionándolos para que reconociesen una ganancia que en la mayoría de los casos los jugadores ni recuerdan, amenazando con que la multa que iban a tener que pagar si no lo reconocían iba a ser descomunal. En vez de presentar recibos de pagos firmados por el jugador como prueba legal, algunos inspectores daban como válida cualquier cifra encontrada en una página web. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Qué clase de gobierno permite que se viole al contribuyente de una manera tan flagrante? ¿Cómo permite que la Agencia Tributaria pueda pedir al contribuyente que tribute por una ganancia con la información de una página web cuando los casinos ni si quiera emiten recibos de pérdidas para poder desgravarlas?

Los ingleses parecen ser conscientes de este problema, y no gravan las ganancias del juego porque se les caería la cara de vergüenza ante un abuso como este. Eso, y que tienen la sentencia del juicio de 1925 en la que un juez con cabeza, puso las cosas en su sitio.

Tal vez mi hermano tenga razón. Me dice que a quién cojones le interesa lo que nos pasa a los jugadores. “Pues a los jugadores”, le respondo yo ¿Y que tanto por ciento de este país es jugador? Pues poco. Tendríamos que ser más, y sobre todo, tendría que llegar alguien con dos cojones que se enfrentase con la Agencia Tributaria por pedir al jugador que tribute por unas ganancias de las que no tienen justificación.

¿Y mi lucha contra los casinos?

Ayer estuve hablando con el mediador de la Consellería que lleva mi caso por la prohibición que tengo de acceso a las instalaciones de Casinos Mediterráneo”, y me comentaba que si paraba de darles caña en las redes sociales, se replantearían si volvían a dejarme entrar de nuevo en sus instalaciones.

Vamos a ver, señores del Casino Mediterráneo, amigos del Casino de Alicante, no hay más ciego que el que no quiere ver. Si no podéis ver que mi lucha nos favorece a todos, estamos jodidos.

En ningún momento he ido en contra vuestra. Mi lucha ha sido contra todos los casinos de España, y gracias a todas las hojas de reclamaciones, consultas vinculantes, escrituras notariales y demás papeleos, parece que empiezan a hacerme caso. Ya he conseguido respuesta de Consellería y ahora el siguiente paso es la Administración Central (desde aquí mil gracias al Sindic de Greuges por la ayuda).

Si por casualidad todo sigue viento en popa y se consigue que volvamos a estar como estábamos, supongo que me daréis las gracias y me invitaréis a cenar algún que otro día. Tengo buenos amigos en el Casino de Alicante, y claro que tengo ganas de volver a jugar allí, pero me gustaría hacerlo como lo hacía hace años en los que iba al casino a divertirme, y no como ahora que tengo que preocuparme a la hora de jugar por si gano un torneo. Así que haced el favor de no tomaros como ataques mis intentos de conseguir una tributación justa.

Yo presiono a la Agencia Tributaria todo lo que puedo, pero os aseguro que si el lobby de casinos me apoyase, daría mucho mejor resultado. Tiene que cambiar la ley y tiene que haber una tributación en origen. Punto. Esa es la solución. No hay que comerse más la cabeza. Es así como se ha hecho siempre en este país y cuando así se hacía los casinos estaban llenos de gente. El jugador va al casino a jugar y a divertirse, y ya se encarga el casino de pagar impuestos por él.

Si yo me quedo en el camino con esta lucha, porque cierto es que ya estoy un poco hasta los cojones, ojalá que llegue alguien, como he dicho antes, y se enfrente con Hacienda.

A ver si conseguimos que venga un juez con cabeza a decir que los impuestos del juego que recauda el Estado, no los tienen que pagar los jugadores.

¿Cuanto recauda el Estado por el EsPT de Barcelona?

Hoy la revista jurídica “Escritura Pública”, publicaba un artículo escrito por mi hermano Luis, notario de profesión y más conocido en el mundo del poker como “guasoski”, sobre la protección del consumidor en los juegos online, en el que hace especial hincapié en la necesitad de la tributación en origen y de la liquidez internacional en este párrafo.

artículoluis

Aquí tenéis el artículo completo por si os interesa.

Es difícil de entender que el Estado no quiera ver que una tributación en origen sería lo mejor para todos. Jugadores, salas, casinos y Agencia Tributaria, saldríamos ganando.

Vamos por partes.

Imaginad que queréis jugar el Estrellas Poker Tour de Barcelona estos días. Si tenéis suerte y entráis en premios, ¿Cuánto tendríais que tributar?

El año pasado lo jugaron 2560 jugadores. Dependiendo de cual sea vuestro sueldo, os tocará tributar más o menos. Las tablas de hacienda marcan el porcentaje:

Tablas IRPF

Estos son los premios del año 2014 y el impuesto a pagar una vez desgravados los 1100€ de entrada. (Ojo, cifras grosso modo, pueden variar dependiendo de cada caso particular)

ImpuestosESPT

Choca al ver la tabla que el impuesto sea tan bajo en los últimos puestos, ya que sólo se le aplica un 20%, algo que sólo ocurrirá en contadas ocasiones, ya que en la mayoría de los casos, el tanto por ciento a aplicar será el de un tramo superior, y lo que es peor para el jugador, al ser considerado el premio una ganancia patrimonial, éste podría hacer subir su tributación a un tramo todavía más alto, por lo que le descontarían de su sueldo un tanto por ciento proporcional, incluso cuando su trabajo no tenga relación alguna con el juego.

Si miramos los resultados del torneo, tan sólo 80 jugadores españoles pasaron por caja. Y dentro del Top 50, que es donde hay más dinero, tan sólo 11 fueron los que cobraron. Y sólo uno en mesa final. El resto de los 303 jugadores que entraron en premios eran extranjeros y sería extraño que tributasen en su país de origen por un premio conseguido en España, máxime si no existe control tributario por las ganancias conseguidas por un torneo de poker fuera de su país de origen (pasa en la mayoría de los países). Y si por casualidad tributan, que algo de ese dinero llegue a la Agencia Tributaria española es bastante improbable, por lo que las arcas españolas desperdiciarán una oportunidad de oro de enriquecerse sin esfuerzo alguno.

He sacado unos números aproximados, y si esos 11 jugadores españoles tributasen por sus ganancias en España, el Estado recaudaría unos 53750€. Eso en el hipotético caso de que todos los jugadores pagasen religiosamente su tributo y no hubiesen tenido pérdidas  ocasionadas por el juego durante el 2014 que desgravar, en cuyo caso, puede que el Estado recaudase cero euros.

Además no deberíamos olvidarnos del gasto que supondría para las arcas estatales las posteriores inspecciones de hacienda para poder comprobar las ganancias individualizadas, jugador por jugador.

¿No sería más lógico que existiese una tributación en origen? Imaginad que el 10% de la entrada fuese destinada directamente a pagar una tasa de juego (y recordemos que los casinos ya están tributando un tanto por ciento de cada torneo).

Este torneo en concreto lo jugaron 2560 jugadores, la entrada era de 1100€, si se utilizasen 110€ por jugador para pagar esa tasa de juego, el estado recaudaría 281600€ directamente, sin gasto alguno directo o indirecto. Una cifra muy superior a la que recaudaría a los jugadores en cualquiera de los casos por un torneo. ¡Y esto por tan sólo por UN TORNEO!

Imaginad la barbaridad de dinero que podrían recaudar sin malgastar el tiempo de los inspectores de hacienda, que andan haciendo encajes de bolillo y utilizando malas artes, en muchos de los casos, amenazando al jugador y elucubrando cifras ficticias sacadas de webs que carecen de seguridad jurídica alguna, para recaudar una cantidad de dinero que, repito, no llegará a ser superior a lo que recaudarían si se tributase en origen. Y no sólo recaudarían más, sino que además lo harían de una manera mucho más correcta y legal, dejando tiempo libre a los inspectores para poder destapar los trapicheos de los Barcenas, Ratos y demás políticuchos corruptos que abundan en este país, y conseguir así que puedan devolver algo de todo el dinero que han robado.

Ilusión

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La semana pasada la gente de Travel Poker me llamó para entrevistarme, y una de las preguntas a las que contesté, fue que cual había sido mi mejor y peor momento jugando al poker. Respondí un poco sin pensar y dije que el mejor momento fue cuando gané en Ibiza y el peor cuando me llegó la carta de hacienda para inspeccionarme por mis ganancias del juego. Al terminar la entrevista, meditando sobre el tema y rebuscando en mis sentimientos, me di cuenta de que la respuesta a esa pregunta era otra. Mi mejor y peor momento de poker ocurrió en Las Vegas jugando el main event de las WSOP.

Ayer en tuiter tuvimos, y seguimos teniendo a día de hoy, un interesante debate sobre si hay que tener o no ilusión jugando un torneo de poker multitudinario como el main event de las WSOP.

Dos frentes claros, uno abanderado por Mariolostto, Amadi y un servidor, en el que vemos y defendemos el positivismo y la ilusión a la hora de jugar este tipo de torneos, y otro, comandado por mi socio MuckedBoy, mi paisano Trujus, el trol de PabloTenisis y un grupo de fervientes seguidores que opinan que no hay que tener ilusión alguna en ganar un “Donka” ya que las posibilidades de ganarlo son ínfimas.

De primeras, el termino “donka” para nombrar a un torneo deberíamos defenestrarlo.

Para quien no lo sepa, “Donka” (del ingles Donk, en español “Mono”), es una abreviatura de “Donkament”, que a su vez es una manera despectiva de llamar a un “Tournament”, de ahí el acrónimo “Donkament”, que traducido al español, sería “Torneo de monos”.

El que los “regs de donkas”, como se hacen llamar, llamen “Donkaments” a los torneos, puede que sea una manera de suavizar las hostias que te llevas a diario dada la altísima varianza que tienen estos torneos. Autoconvencerse de que son torneos de poker en el que la mayoría que juegan son malos jugadores y en los que aunque se tomen las decisiones correctas, no se ganará la inmensa mayoría de las veces, hace que la decepción al caer eliminado sea menor. De ahí que defiendan que no hay que ilusionarse a la hora de jugar un torneo, ya que la desilusión ocasionada al no ganar multiplicada por los miles de torneos que juegan al mes daría un desolador resultado.

Pues mira tu que puedo llegar a entender ese razonamiento. Es verdad que sería para volverse loco. Pero de ahí a decir, que para que voy a tener ilusión de ganar el main event de las WSOP, cuando simplemente es “otro donka más”… Vamos no me jodas…

Es imposible que un jugador de poker no se ponga nervioso cuando va a Las Vegas a jugar el mayor torneo de mundo. Subir las pequeñas escaleras que dan acceso a los pabellones del Rio, entrar en la sala Pavitonto y escuchar el traqueteo de las fichas, la infinidad de mesas, las jugadores, los focos, los croupiers… Los stands en el pasillo que lleva a la caja, pagar los diez mil dolares y recibir tu tarjetón que dice que estás inscrito. Coger esa tarjeta, y mirarla una y otra vez, deseando llegar a noviembre para poder luchar por ganar. Esa ILUSIÓN no me la va a quitar a mi nadie. Que pena me dan los que piensan que ese tarjetón es un boleto mas de lotería. No saben lo que se pierden. Me recuerdan a los que tienen miedo a enamorarse no vaya a ser que le hagan daño. La vida esta para disfrutarla al máximo. Si prefieres buscarte excusas, pues allá tu. Yo no lo voy a hacer.

El main de las WSOP no tiene nada que ver con ningún otro torneo de poker del mundo. A mi me costó entenderlo los 10,000$ que perdí el primer año que jugué en 2012.

Afrontar este torneo como si fuese uno más, pensando en que la gente va a jugar de la misma manera que juega otro torneo es un error, y ser consciente de esto es una gran ventaja.

De todos los que juegan el main, probablemente ni un 20% sean pros, por lo que se convierte en un torneazo dado el altísimo número de jugadores recreacionales. De ese 80%, pocos se van a jugar el torneo de farol (por su puesto que los habrá, y no hay que dejar pasar la ocasión de pelarlos) y casi siempre jugaran con “las buenas”, sobre todo los primeros 4 días, o hasta llegar a ITM. Eso es así, y si somos aplicados, es una gran ventaja que tenemos. Debemos de tomarnos tiempo para leer a nuestros adversarios, igual que deberíamos de hacer en todos los torneos, pero en este más, y si el vaquero que hemos etiquetado de tigth sube en river, es que las lleva buenas, no hay más, no pienses que va a pillarte y que tienes que pagar porque son muy pocos los combos que te ganan. Que las lleva y punto. Puede sonar simplista y ridículo, pero amigos, esto es así.

Día a día. Es como hay que jugar el torneo. Poco a poco.

Existe un fallo que cometen muchos jugadores al que podríamos llamar “ansia viva”.

Uno está jugando tranquilamente y le da por meterse en el seguimiento de Poker Red, y ve que Mestre tiene 100k en el día 1, y piensa que sus 40k, que son 200bb en ese momento, son muy pocas, y que hay que conseguir más y más fichas. Vamos, lo típico de muchos torneos en vivo, pero en éste, no se porqué, ocurre mucho más y lleva a los jugadores a jugar muchas más manos de las que debieran y en muchos casos a coger la vía rápida a la puta calle.

No voy a explicarle a nadie como jugar a esto, pero si daré un consejo para este torneo en particular. PACIENCIA. Los niveles de 2 horas hacen que 20bb puedan durar muy mucho.

Hablaba al principio sobre el mejor y el peor momento en mi vida pokeril.

En el 2013, cuando estalló la burbuja y todo el mundo aplaudía, dos luchadores ilusionados nos buscamos para darnos un fuerte abrazo. Y lo hicimos conscientes de lo difícil que había sido llegar a donde lo habíamos hecho, y buscando complicidad y fuerzas para mantener viva la ilusión de ganar ese torneo. Poco después, caíamos eliminados, y nos dolió, como es lógico, cuando desaparecieron las esperanzas de conseguir llegar a noviembre, pero pronto se nos pasó y seguimos adelante. Por nada del mundo cambiaría como afronté ese torneo y toda la ilusión que tenía de ganarlo. Lo disfruté al máximo, y si no lo hubiese vivido así, no tendría tan buen recuerdo. Ese fue el mejor momento.

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El peor momento llegó al año siguiente, después de haber estado luchando con un stack mínimo desde el nivel 2 del día 1, cuando caí eliminado a punto de finalizar el día 3. Pocas veces se me han saltado las lágrimas jugando al poker. Y esta fue una de ellas. Después de estar luchando por sobrevivir durante casi 30 horas, sin superar las 20 ciegas, perdí con un riverazo que me dejó hecho polvo. Si esa sensación la tuviese cada vez que juego un torneo, sería literalmente imposible seguir jugando al poker porque moriría de un infarto. Ahí es cuando os entiendo a los que jugáis 40 torneos al día. Pero hay una inmensa diferencia. El main event de las WSOP no es un torneo que te juegas en casa delante del ordenador. Es un torneo que se planea durante todo el año y en el que se deposita mucha ilusión y esperanza. Y los que queréis compararlo con comprar un boleto de lotería carísimo, allá vosotros. Yo tengo más gane jugando ese torneazo que con la lotería y lo volveré a demostrar.

No le veo ninguna ventaja a no ponerle ilusión a jugar, trabajar, comer y vivir. Eso me hace feliz y me hace ser mejor persona, y lo que es más importante, me hace estar más concentrado y disfrutar más de todo. No tengáis miedo a que las cosas no salgan como esperáis. Es otra de las cosas acojonantes que tiene vivir, no hay manera de saber lo que va a pasar en el futuro. Tenéis la opción de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Está en vuestras manos. No os digo que vayáis abrazando amapolas por la calle, os digo que viváis el día a día haciéndolo lo mejor que podáis, y que tener ilusión por las cosas, ayuda. Vivir con miedo, no es vivir. Soñar e ilusionarse por las cosas es gratis y no le hace daño a nadie. A los que envidiáis a los soñadores, también os sale gratis envidiarnos, sólo que no obtenéis ningún beneficio. No seáis cenizos y dejadnos disfrutar. O todavía mejor, uníos al club.

“Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte, que no había vivido.”

-Al final acabamos grabando un programa sobre el tema, aquí tenéis: